El ciclo sinódico mide la elongación creciente de la Luna respecto al Sol — de 0° a 360° en aproximadamente 29,5 días — y divide ese arco en dos grandes mareas: la fase creciente (de Luna Nueva a Luna Llena), orientada a construir e impulsar, y la fase menguante (de Luna Llena a Luna Nueva), orientada a soltar y destilar. Las cuatro fases primarias — Nueva, Cuarto Creciente, Llena y Cuarto Menguante — son de raíz antigua; fue Dane Rudhyar, en su obra del siglo XX sobre el ciclo de lunación, quien articuló el esquema de ocho fases que hoy empleamos, intercalando cuatro fases intermedias para capturar con mayor precisión cada inflexión del pulso soli-lunar. Abre cualquiera de las páginas siguientes para descubrir qué acento simbólico imprime cada fase sobre la energía del momento.
Fases lunares
Luna Nueva
La Luna Nueva abre el ciclo sinódico con una conjunción Sol-Luna: fase de comienzos, instinto puro y energía pionera en astrología.
Luna Creciente
La Luna Creciente (45–90° del Sol) simboliza el impulso de crecer, romper con el pasado y abrirse camino como buscador hacia una forma propia de estar en el mundo.
Cuarto Creciente
El Cuarto Creciente ocurre cuando la Luna alcanza los 90° del Sol: un momento de tensión creadora que exige decisión, estructura y acción concreta.
Luna Gibosa Creciente
La Luna Gibosa Creciente abarca los 135° a 180° del ciclo sinódico: la fase del perfeccionamiento, donde el impulso inicial se afina hasta alcanzar su plenitud.
Luna Llena
La Luna Llena ocurre cuando Sol y Luna se oponen a 180°–225°: máxima iluminación, culminación y conciencia en el ciclo sinódico lunar.
Luna Diseminante
La Luna Diseminante, entre 225° y 270° del ciclo sinódico, es la fase de compartir y enseñar lo cosechado en la plenitud lunar.
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